Más de 35 años devolviendo sonrisas
Hay algo que cambia cuando recuperas un diente que creías perdido para siempre. No es solo estética. Es poder comer lo que quieras, reírte sin pensar en ello, hablar sin taparse la boca. Eso es lo que hace un implante bien hecho.
En Clínica Dental Sancho llevamos más de 35 años acompañando a pacientes en ese proceso. Con calma, con honestidad y con el tiempo que cada caso necesita. Estamos en Sarrià-Sant Gervasi, en el corazón de la zona alta de Barcelona.
Pide tu primera consulta sin compromiso
Perder un diente de adulto puede sentirse como algo definitivo. Como si una parte de ti se hubiera quedado atrás y no hubiera vuelta atrás. La buena noticia es que hoy eso tiene solución. Una solución que, cuando está bien hecha, ni se nota.
Un implante dental es una raíz artificial de titanio que se coloca en el hueso de la mandíbula o el maxilar. Una vez que se integra con el hueso —un proceso que llamamos osteointegración— sirve de base para colocar encima una corona, un puente o una prótesis sobre implantes con el aspecto y la función de un diente natural.
A diferencia de los puentes o las prótesis removibles, el implante no depende de los dientes vecinos ni se mueve. Es la solución más parecida a recuperar tu propio diente.
Podríamos contarte que tenemos tecnología avanzada y un equipo cualificado. Todo eso es verdad. Pero lo que realmente nos define es otra cosa: llevamos 35 años sin prisas, sin sobretratamientos y sin decirle a nadie lo que quiere escuchar si no es lo que necesita oír.
Los implantes no son algo que hacemos desde hace dos temporadas. Llevamos más de tres décadas colocándolos, siguiéndolos en el tiempo y resolviendo los casos que a veces otros descartan. Esa experiencia acumulada es la que marca la diferencia cuando tu caso es complejo.
No todos los casos necesitan un implante. Y no todos los implantes son iguales. Antes de proponerte nada, evaluamos con honestidad qué es lo mejor para ti. Si hay una solución más sencilla o más económica que funcione igual de bien, te la decimos. Así llevamos trabajando 35 años.
No usamos plantillas. Analizamos tu estructura ósea, tu mordida, tu historial y tu situación antes de diseñar el plan de tratamiento. Si necesitas regeneración ósea previa o alguna preparación adicional, lo sabes desde el principio. Sin sorpresas a mitad del proceso.
Un implante puede durar toda la vida, pero necesita seguimiento. Hacemos revisiones periódicas de cada implante que colocamos y nuestros pacientes saben que pueden volver con cualquier duda —aunque hayan pasado años— y serán atendidos con la misma atención que en la primera visita.
Uno de los frenos más comunes para ponerse implantes es no saber exactamente qué va a pasar. El miedo a lo desconocido es completamente normal. Por eso aquí te explicamos el proceso completo, paso a paso, sin eufemismos.
La primera visita sirve para conocerte y evaluar tu situación. Estudiamos tu boca, revisamos si hay suficiente hueso para el implante y te explicamos las opciones. No hay compromiso: si decides que no es el momento, no pasa nada.
Con toda la información, elaboramos un plan a medida. Te explicamos cuántas sesiones necesitarás, cuánto tiempo llevará cada fase y qué vas a sentir en cada momento. El presupuesto detallado, por escrito, antes de empezar.
Se hace con anestesia local. La intervención suele durar entre 30 y 60 minutos. Los días siguientes puede haber algo de molestia —similar a la de una extracción— que se controla bien con los analgésicos que te recetemos.
Durante los siguientes 3 a 6 meses, el titanio se integra con el hueso de forma natural. En este período llevamos el seguimiento y, si el caso lo permite, colocamos una corona provisional para que no estés sin diente mientras tanto.
Una vez confirmada la integración, colocamos la corona, el puente o la prótesis definitiva. A partir de aquí puedes comer, hablar y sonreír con total normalidad. Sin pensar en ello.
Un implante bien mantenido dura décadas. Te programamos revisiones periódicas para asegurarnos de que todo sigue perfecto. Que lo que hemos construido juntos se mantiene en el tiempo.
Muchas personas llegan a la consulta convencidas de que su caso es demasiado complicado, que llevan demasiado tiempo sin el diente o que son demasiado mayores. En la mayoría de casos no es así. Te contamos qué valoramos:
Es más frecuente de lo que parece. Cuando falta un diente, el hueso que lo sostenía tiende a reabsorberse con el tiempo. En esos casos realizamos primero una regeneración ósea que prepara el terreno para el implante. No siempre es necesaria, pero si lo es, te lo decimos desde el principio.
Por abajo sí: esperamos a que el crecimiento óseo haya terminado, normalmente a los 18-20 años. Por arriba no hay límite. Tenemos pacientes de más de 70 años con implantes que funcionan perfectamente. Lo que importa es la salud general, no el número del DNI.
Durante la intervención, no: se hace con anestesia local. Después pueden aparecer molestias parecidas a las de una extracción —algo de inflamación e incomodidad— que se controlan bien con los analgésicos que te recetemos. La mayoría de pacientes nos dice que se esperaban algo mucho peor.
Depende del caso: del número de implantes, de si necesitas regeneración ósea previa, del tipo de corona y de los materiales. En Clínica Dental Sancho hacemos un presupuesto personalizado y detallado en la primera visita. Por escrito, sin sorpresas. Contáctanos para una valoración sin compromiso.
Con buena higiene y revisiones periódicas, el implante de titanio puede durar toda la vida. La corona puede necesitar renovarse a los 15-20 años dependiendo del desgaste. Pero el pilar que lo sostiene, si está bien integrado, es para siempre.
No. La corona se fabrica a medida en forma, color y tamaño para que encaje con el resto de tus dientes. El resultado es prácticamente indistinguible de un diente natural. Tú sabes que está ahí. Los demás, no.
Entre 3 y 6 meses en la mayoría de casos, dependiendo de si necesitas preparación previa y de cómo evoluciona la osteointegración. En algunos casos seleccionados se puede colocar una corona provisional el mismo día de la cirugía, aunque no siempre está indicado.
Sí, pero primero hay que tratar y estabilizar la enfermedad. La periodontitis no controlada es uno de los principales factores de riesgo para que un implante fracase. En nuestra clínica también tratamos la periodoncia, así que podemos gestionar todo el proceso sin que tengas que ir a varios sitios.
Los mismos que un diente natural: cepillado correcto, seda dental o irrigador y revisiones periódicas. El implante no se caria, pero la encía que lo rodea puede inflamarse si no se cuida bien. Con una higiene correcta, el riesgo es mínimo.
No hace falta que hayas tomado una decisión. La primera visita es exactamente para eso: para conocerte, evaluar tu caso y explicarte con calma qué opciones tienes. Sin compromisos, sin presiones y con el tiempo que necesites para decidir. Llevamos 35 años haciendo esto. Y sabemos que lo más difícil suele ser dar el primer paso.