Muchas personas llegan a nuestra consulta después de que en otro sitio les hayan dicho que no son candidatos para implantes dentales por falta de hueso. Es una situación frustrante — has perdido un diente, quieres una solución fija, y te dicen que no se puede.
En muchos de esos casos, sí se puede. La regeneración ósea es una técnica que reconstruye el hueso perdido para crear las condiciones necesarias para colocar el implante. No siempre es posible, pero ocurre más veces de las que la gente cree.
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Cuando se pierde un diente, el hueso que lo sostenía empieza a reabsorberse. Cuanto más tiempo pasa sin diente, más hueso se pierde. La enfermedad periodontal también provoca esta pérdida ósea de forma progresiva. En algún punto, ese hueso puede ser insuficiente para anclar un implante de forma segura.
La regeneración ósea guiada (ROG) es una técnica que consiste en colocar material de injerto en la zona deficiente para estimular el crecimiento de hueso nuevo. Ese hueso nuevo, una vez maduro, sirve de base para colocar el implante con las mismas garantías que si nunca se hubiera perdido.
Hacemos un estudio radiológico —habitualmente un TAC dental— para medir con precisión el volumen óseo disponible y decidir si la regeneración es necesaria, cuánto hueso hay que recuperar y qué técnica tiene más sentido para tu caso.
La regeneración se realiza con anestesia local. Abrimos la encía, colocamos el material de injerto en la zona deficiente, lo cubrimos con la membrana protectora y suturamos. La intervención suele durar entre 30 y 60 minutos.
El hueso nuevo tarda entre 4 y 9 meses en madurar, dependiendo del volumen a regenerar. Durante este tiempo hacemos el seguimiento con controles periódicos para verificar que la regeneración está evolucionando bien.
Una vez confirmado que el hueso está maduro y tiene el volumen necesario, procedemos a la colocación del implante dental. A partir de aquí el proceso es el mismo que en cualquier implante estándar.
La intervención se hace con anestesia local, así que durante el procedimiento no se siente dolor. Los días siguientes puede haber inflamación y molestia, más intensa que en una extracción simple, que se maneja con los analgésicos y antiinflamatorios que te recetemos. La mayoría de pacientes lo tolera bien.
En manos con experiencia y con una buena selección del caso, los resultados son muy predecibles. Hay factores que reducen las posibilidades de éxito: el tabaco es el más importante, seguido de la diabetes no controlada. Te lo explicamos antes de decidir.
Entre 4 y 9 meses, dependiendo del volumen regenerado. Es tiempo de espera, pero es necesario para que el hueso esté maduro y el implante tenga el anclaje adecuado.
En algunos casos sí — se llama regeneración simultánea. Depende del defecto óseo: si no es muy grande y hay suficiente hueso para estabilizar el implante desde el principio, se puede hacer en la misma intervención. Si el defecto es mayor, es más seguro hacerlo en dos fases.
Depende del volumen a regenerar y de los materiales utilizados. Te damos el presupuesto detallado antes de empezar. Habitualmente el coste de la regeneración se incluye en el presupuesto global del tratamiento de implantes dentales. Contáctanos para una valoración.
No todos los casos de falta de hueso son iguales. Hay situaciones en las que la regeneración es muy predecible y otras en las que no es la opción más adecuada. Lo que siempre podemos hacer es evaluarlo y darte una respuesta honesta.
En Clínica Dental Sancho llevamos más de 35 años resolviendo casos complejos. Si buscas una segunda opinión, estamos aquí.