salvamos tu diente cuando parece que no hay solución
Si estás aquí probablemente tienes dolor. O te han dicho que necesitas una endodoncia y no sabes muy bien qué significa eso. O tienes miedo. Quizá las tres cosas a la vez.
Te lo decimos ya: la endodoncia de hoy no tiene nada que ver con la de hace veinte años. Y en la mayoría de casos, lo que más duele es esperar.
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La palabra asusta. Lo sabemos. "Endodoncia" suena a procedimiento largo, complicado y doloroso. Pero hay algo que queremos que sepas antes de leer nada más: una endodoncia bien hecha te salva un diente que, de otra forma, habría que extraer. Y conservar tu diente natural siempre es la mejor opción.
El interior de cada diente tiene una cavidad llamada pulpa, donde están los nervios y los vasos sanguíneos. Cuando esa pulpa se infecta —por una caries profunda, una fractura o un golpe— aparece el dolor. A veces muy intenso.
La endodoncia consiste en limpiar esa pulpa infectada, desinfectar el interior del diente y sellarlo para que no vuelva a infectarse. El diente queda sin nervio, pero completamente funcional. Puedes seguir usándolo con total normalidad.
Sabemos que cuando hay dolor, lo que más quieres es que alguien te diga qué está pasando y que lo va a solucionar. Treinta y cinco años haciendo endodoncias nos han enseñado algo importante: la técnica importa, pero la tranquilidad que le das al paciente también.
La anestesia local actual es muy efectiva. En nuestra clínica nos tomamos el tiempo necesario para que esté bien aplicada antes de empezar. Si en algún momento sientes algo, nos lo dices y paramos. Nunca continuamos si no estás cómodo.
Siempre que es posible, preferimos conservar tu diente natural. Llevamos más de tres décadas haciendo endodoncias y retratamientos —los casos en los que una endodoncia anterior no funcionó— con una visión clara: extraer es la última opción, no la primera.
Nada de terminología que no entiendas. Antes de empezar te mostramos lo que vemos en la radiografía, te explicamos qué vamos a hacer y cuánto tardará. Cuando sabes lo que está pasando, el miedo baja. Mucho.
Un dolor dental agudo no debería esperar una semana. Cuando podemos, reservamos huecos para urgencias. Llámanos — si hay un hueco ese día, es tuyo.
El miedo a la endodoncia viene casi siempre de no saber qué va a pasar. Así que te lo contamos todo, desde el principio hasta el final.
Antes de nada, necesitamos ver qué está pasando dentro del diente. Con una radiografía confirmamos el estado de la pulpa y de los conductos. En esta visita ya sabemos si la endodoncia es la solución adecuada y te lo explicamos.
Aplicamos anestesia local en la zona. Esperamos a que esté bien activa antes de empezar. Este paso es el más importante para que no sientas nada durante el tratamiento. Nos tomamos el tiempo que haga falta.
Accedemos al interior del diente, eliminamos la pulpa infectada y limpiamos a fondo los conductos con instrumentos de precisión y soluciones desinfectantes. Esta es la parte más delicada y la que más tiempo lleva. Puede durar entre 45 minutos y una hora y media, dependiendo del diente.
Una vez limpios y secos, sellamos los conductos con un material biocompatible para que no entre ninguna bacteria. El diente queda cerrado y protegido.
Después de una endodoncia, el diente suele necesitar una corona o reconstrucción para protegerlo y devolverle la función. Te explicaremos qué solución es la más adecuada para tu caso. Este paso se hace en una visita posterior, cuando el diente está estabilizado.
Es una pregunta legítima. Si total el diente está infectado y duele, ¿por qué no sacarlo y punto? La respuesta es sencilla: nada reemplaza a un diente natural al cien por cien. Ni el mejor implante del mundo.
Tu diente natural tiene raíces que estimulan el hueso de la mandíbula. Cuando se extrae un diente, el hueso que lo sostenía empieza a reabsorberse con el tiempo. Eso puede afectar a los dientes vecinos y cambiar la estructura de tu cara a largo plazo.
Además, reponer un diente extraído —con un implante dental o un puente— es un proceso más largo y más caro que una endodoncia. La endodoncia, cuando está indicada, es la solución más eficiente: salvas lo que ya tienes.
Hay casos en los que el diente no tiene salvación: fracturas verticales que llegan a la raíz, pérdida ósea severa o infecciones que no responden al tratamiento. En esos casos te lo decimos claramente y te explicamos las opciones para reponer el diente. Pero siempre después de haberlo evaluado bien, nunca por comodidad.
Con la anestesia local bien aplicada, durante el tratamiento no deberías sentir dolor. Después, cuando pasa el efecto de la anestesia, es normal algo de sensibilidad o molestia los primeros días que se controla bien con ibuprofeno o paracetamol. Lo que no debería seguir doliéndote es lo que sentías antes: ese dolor agudo que te trajo aquí.
En la mayoría de casos, una sola sesión es suficiente. Dientes con más conductos o infecciones más complejas pueden requerir dos visitas. Te lo decimos antes de empezar.
Depende del diente y de la complejidad. Un diente con un solo conducto puede resolverse en 45-60 minutos. Un molar con tres o cuatro conductos puede llevar hora y media. Nunca corremos: hacemos el trabajo bien a la primera.
La infección no desaparece sola. Con el tiempo puede extenderse al hueso, provocar un absceso o hacer que el diente ya no tenga solución y haya que extraerlo. Cuanto antes se trate, más posibilidades hay de salvarlo.
En la mayoría de casos sí. Es posible que tengas algo de molestia ese día, pero muchos pacientes vuelven a trabajar el mismo día de la endodoncia. Te recomendamos no masticar con ese diente hasta que esté reconstruido definitivamente.
Es una endodoncia que se hace en un diente que ya la tuvo pero que se ha vuelto a infectar. Es más complejo que una endodoncia convencional porque hay que localizar y retirar el material de relleno anterior. En Clínica Dental Sancho tenemos experiencia en retratamientos — si otra clínica te dijo que no tenía solución, cuéntanos tu caso.
El precio varía según el tipo de diente (los molares tienen más conductos y son más complejos) y si se necesita reconstrucción posterior. Te damos el presupuesto completo antes de empezar, sin sorpresas. Contáctanos para una primera valoración.
Un dolor dental que se ignora no desaparece. Empeora. Y cuanto antes se trata, más posibilidades hay de salvar el diente y más sencillo es el proceso.
En Clínica Dental Sancho llevamos 35 años resolviendo estos casos. Llámanos, cuéntanos qué te pasa y vemos cómo te ayudamos. Sin rodeos, sin esperas innecesarias.