Un cambio real que parece natural
Una carilla no grita. No llama la atención. No hace que la gente piense "qué dientes tan perfectos". Lo que hace, cuando está bien hecha, es que la gente simplemente te vea sonreír y punto. Sin reparar en nada más.
Eso es lo que buscamos en Clínica Dental Sancho cuando planificamos un tratamiento de carillas: que el resultado sea tuyo, no de catálogo. Llevamos más de 35 años haciendo este trabajo en Barcelona y la experiencia nos ha enseñado que menos siempre es más.
Pide tu primera consulta — vemos qué podemos hacer por tu sonrisa
Imagina que pudieras cambiar el color, la forma o el tamaño de un diente sin tocarlo prácticamente. Eso es, en esencia, lo que hace una carilla: una lámina ultrafina que se adhiere a la superficie del diente y transforma su apariencia de forma muy efectiva y con una agresión mínima al diente natural.
Las carillas pueden ser de porcelana —las más duraderas y las que mejor imitan el aspecto del diente natural— o de composite —aplicadas directamente en consulta y más económicas, aunque con menor durabilidad. La elección depende del caso, del presupuesto y de las expectativas del paciente.
Esta es una de las preguntas que más nos hacen. Aquí te explicamos las diferencias reales para que puedas decidir con información:
Evaluamos el estado de tus dientes, escuchamos qué quieres mejorar y te explicamos qué es posible y qué no. En algunos casos hacemos una simulación digital para que puedas ver el resultado aproximado antes de empezar. El presupuesto, por escrito, antes de tomar ninguna decisión.
Para las carillas de porcelana, es necesario desgastar una capa muy fina del esmalte —normalmente menos de un milímetro— para que la carilla quede al mismo nivel que el resto. Con el composite no se toca el diente. En ambos casos se toman las medidas o se hace la aplicación directa.
Las carillas de porcelana se fabrican en el laboratorio dental en función de las medidas tomadas. Mientras tanto, si es necesario, colocamos unas carillas provisionales. Este proceso suele llevar entre una y dos semanas.
Probamos las carillas, verificamos el color, la forma y la mordida, y las fijamos definitivamente. Esta es la visita en la que ves el resultado por primera vez. Hacemos los ajustes necesarios hasta que todo esté perfecto.
En el caso de las carillas de porcelana, la preparación del diente se hace con anestesia local, así que no se siente dolor durante el procedimiento. Con las de composite no hay ninguna intervención, así que tampoco. Después de la colocación puede haber algo de sensibilidad durante unos días, que desaparece sola.
Las de composite, sí: pueden retirarse sin problema. Las de porcelana, no completamente: al requerir una preparación mínima del diente, ese proceso no es reversible. Por eso es importante que lo expliquemos bien antes de empezar y que la decisión sea tuya con toda la información.
Las de porcelana bien mantenidas duran entre 15 y 20 años. Las de composite, entre 5 y 8 años. En ambos casos, la duración depende de los hábitos: el bruxismo, morder objetos duros o el consumo de sustancias que manchan (café, vino, tabaco) afectan a la durabilidad.
Cuando están bien planificadas y bien fabricadas, no. El objetivo siempre es que encajen con el tono, la forma y las proporciones del resto de tus dientes. Una carilla que llama la atención es una carilla mal hecha.
El precio depende del número de carillas, del material elegido y de la complejidad del caso. Te damos el presupuesto detallado en la primera visita, por escrito. Sin compromisos hasta que tú decidas. Contáctanos para una valoración.
Las carillas no cambian quién eres. Cambian cómo te sientes cuando sonríes. Y eso, para muchas personas, cambia más cosas de las que esperaban.
Si tienes curiosidad sobre qué podría hacerse con tu sonrisa, la primera consulta es el mejor sitio para empezar. Sin compromiso, sin presiones, con toda la información encima de la mesa.